Bitácora semana 3
Bitácora:
Tercera sesión de clase, Investigación Social
Samuel González Osorio
Universidad de La Sabana
Profesor: Juan Sebastián Cobos Munevar
Esta vez el inicio de la clase fue algo gracioso, la primera
bitácora que se leyó volvió a recordar lo que me había pasado con el tema de la
netiqueta, solo volteé a mirar al profesor y me reí, fue un recordatorio más
para tenerla presente. Si algo me quedó claro después de esa experiencia es que
la netiqueta no es un detalle del cual me voy a olvidar. Se podría decir que ya
la tengo tatuada y, sin embargo, escucharla de nuevo me hizo pensar que tal vez
repetir ciertas cosas no es redundante, sino necesario.
Debido a esto, el profesor nos contó sus experiencias con
estudiantes que veían una asignatura con él de manera virtual. Habló de
estudiantes que nunca prenden la cámara, que no tienen foto de perfil, que no
participan, pero luego envían correos pidiendo favores, diciendo “profe, ¿te
acuerdas quién soy yo?”. Y el profesor claramente no tenía ni idea de quién era
el que le estaba hablando.
Además de esto, también conectado al tema de las bitácoras,
el profesor nos habló de algo más técnico, pues nos mencionó tips de escritura.
El uso de cursiva para palabras en otros idiomas, cómo resaltar ideas
importantes, cómo nombrar correctamente tablas e imágenes, cómo estructurar
mejor un texto. A simple vista puede parecer algo pequeño, incluso aburrido.
Pero la verdad son cosas que marcan la diferencia no solo a la hora de
presentar textos para trabajos o por el estilo, sino que para uno como lector
le facilita y le permite disfrutar más la lectura, pues la forma comunica tanto
como el contenido.
Dentro de estos tips, nos mencionó algo de lo que debemos
ser precavidos, la auto cita y el auto plagio. Sé que esto me lo habían
mencionado en alguna clase en primer semestre, sin embargo, no se profundizó, y
poniéndome a pensar, no se me había cruzado por la cabeza cuestionarme: ¿Cómo
es posible plagiarse a uno mismo?
Entendí que no se trata solo de copiar sino de tomar
conciencia de qué hago, dónde y para qué lo hago. Si reutilizo algo que ya
escribí, debo reconocerlo. Es algo de lo cual uno debe ser precavido, se nos
dio un ejemplo de un reconocido periodista que publicaba artículos en una
columna de un periódico y del cual se dieron cuenta de que había publicado algo
que anteriormente había escrito, en ese instante lo despidieron. Es uno de esos
detalles de los cuales toca prestar atención y manejarlos con responsabilidad.
Algo que también nos enseñó fue cómo podemos usar las
analogías para aprender, explicar las cosas complejas con ejemplos que son
cercanos y que podemos comprender facilita mucho el entendimiento de estos.
Incluso mencionó cómo la inteligencia artificial puede ayudar en eso, si uno
sabe cómo preguntarle. Me gustó porque me da formas para reinterpretar y
analizar los conceptos. Puedo entender, por ejemplo, los enfoques como el
cuantitativo al pensarlo como una encuesta y el cualitativo como una entrevista
o un podcast, relacionar en lo personal siento que me ayuda más que solo saber
las definiciones.
Después entramos en la lectura que teníamos asignada: los
enfoques de investigación, cuantitativo y cualitativo. Personalmente, la
lectura me gustó mucho. Me pareció clara e interesante. Incluso tomé apuntes en
mi cuaderno, algo que no suelo hacer. Y ahí encontré una pequeña contradicción
conmigo mismo. En la bitácora de la clase pasada había hablado de la cultura
del registro y de la importancia de anotar, pero cuando se trata de algo
académico casi nunca tomo notas. Esta vez sí lo hice y me di cuenta después, en
unos ejercicios que hicimos, de los cuales más adelante hablaré, que sí importa
y me ayudó bastante, además también tiene que ver con la pirámide que nos
mostró el profe la primera clase que hablaba de los porcentajes de retención de
la información.
Además de la lectura, el video sobre el enfoque cuantitativo
me ayudó a identificar unas características extras a las del texto, como la
necesidad de que en algunos casos la muestra sea representativa (sobre todo
cuando se trabaja con proporciones), que se pueden usar distintos tipos de
variables incluso cualitativas, que las técnicas deben ir de la mano con las
hipótesis, las variables y el tipo de muestra, que es una fortaleza cuando hay
un desarrollo teórico avanzado porque permite contrastar variables e hipótesis,
y que para explicar ciertos fenómenos puede resultar indispensable.
Mientras veía el video me acordé del semestre pasado, cuando
en estadística me tocó realizar un proyecto en forma de encuesta donde trabajé
las variables, sus tipos, cuándo y cómo usarlas, y después analizarlas para
poder interpretar los resultados.
Luego, en parejas tuvimos que hacer una presentación sobre
la lectura. Podíamos usar cualquier plataforma, pero debíamos diferenciar las
características de cada enfoque y acompañarlas con imágenes que representaran
estas características. No era solo repetir que el enfoque cuantitativo es
deductivo y el cualitativo inductivo, sino representarlo visualmente. Se
trataba más de comprender que de memorizar. Además, cuando socializamos las
características escuché cosas que ya había leído pero que había olvidado.
Más adelante hicimos un quiz en una aplicación parecida a
Kahoot. No recuerdo el nombre, pero la dinámica era interesante: respondías
bien y podías ganar oro, duplicarlo o incluso robarlo, lo que lo hacía más
interesante.
La clase terminó con un video. Era un experimento social: en
una sala de espera sonaba un pitido y todos se paraban, luego se sentaban. Cada
vez entraba una persona nueva y de la nada repetía lo que los demás hacían
incluso cuando solo quedaba esa persona en la sala. Cuando les preguntaban la
razón, respondían: “porque todos lo estaban haciendo”. Fue interesante ver cómo
normalmente se repiten patrones sociales sin cuestionarlos. ¿Cuántas veces no
participo porque nadie participa? ¿Cuántas veces repito ideas porque todos las
repiten? ¿O hago las cosas porque los demás las hacen así, vaya en contra de lo
que quiero realmente?
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