Bitácora Semana 6
Bitácora: SEXTA sesión de clase,
Investigación Social
Samuel González
Osorio
Universidad de La Sabana
Profesor: Juan Sebastián Cobos Munévar
Esta vez la mañana fue completamente distinta. Me levanté con tiempo, desayuné
tranquilo y, por primera vez en varias clases, todo fluyó. No hubo trancón, no
hubo estrés, no hubo esa sensación de ir corriendo contra el tiempo (no como en
mi experiencia de la bitácora anterior). Llegué temprano, con calma, incluso
con espacio para hablar un momento con el profesor sobre una gorra que tenía.
Fue un inicio diferente, y creo que eso también influyó en cómo viví la clase a
pesar de lo agotado que estaba, pues el día anterior me tocó estar todo el día
como jurado de votación.
La
clase se basó en la presentación del grupo al que le tocaba exponer esa clase,
la investigación-acción participativa y los objetivos de una investigación. Fue
gracias a esto que entendí que no se trata solo de investigar desde afuera,
como alguien que observa, sino de involucrarse directamente con las
comunidades, trabajar con ellas y no sobre ellas. Como si de un experimento se
tratase, algo de lo que voy muy de la mano, pues siento que no hay una manera más
genuina y única de entender otra forma de ver el mundo que viviéndola en carne
propia. La investigación-acción participativa es un enfoque de la investigación
(valga la redundancia), donde eso que consideramos “objeto de estudio” se
convierte en ese canal de aprendizaje para el estudio, si bien a veces pensamos
que la investigación es solo recolectar datos o números, siento que es este
enfoque el cual nos permite marcar una diferencia y transformar nuestra visión
gracias a nuestra población o sujetos de investigación.
Dentro
de la presentación, apareció un concepto que, honestamente, fue de lo que más
me marcó de la clase: el ser sentipensante, propuesto por Orlando Fals Borda.
La idea de “pensar sintiendo y sentir pensando” me pareció demasiado increíble.
En lo personal soy alguien que inconscientemente analiza cada situación en mi
cabeza y lo proceso sin decir una palabra, es gracioso pues es como lo opuesto
a mi forma de relacionarme con las personas, pues soy muy extrovertido. Cuando escuché
lo que era ser sentipensante, lo primero que pensé fue sobre cómo soy de
racional en unas cosas, pero en otras soy lo más emocional que puedo. Ser
sentipensante es esa separación, pero al mismo tiempo unión entre razón y
emoción.
Pensar
sintiendo implica que el análisis no sea frío, que uno no se desconecte de lo
humano al momento de entender una realidad. Y sentir pensando significa que las
emociones no se queden solo en impulso, sino que también pasen por un proceso
de reflexión. Llevado a la investigación social, esto cambia completamente la
perspectiva: no se trata solo de recoger datos o hacer estadísticas, sino de
conectar genuinamente con las personas, entender sus contextos y reconocer que
detrás de cada número hay historias, experiencias y realidades complejas.
Después
de eso, la clase pasó a un plano más técnico, pero no por eso menos
interesante: la formulación de objetivos de investigación. Algo que me
sorprendió bastante fue darme cuenta de que no es simplemente escribir lo que
uno quiere hacer, sino que hay toda una estructura detrás. Los verbos deben ir
en infinitivo (analizar, describir, comparar, explicar), pero además existe una
jerarquía entre ellos (la cual gracias al profesor entendí que es de verdad muy
importante y no se debe dejar pasar).
Por
ejemplo, no es lo mismo un objetivo descriptivo que uno explicativo y por tanto
no tienen el mismo “peso” en la jerarquía, además hay verbos que son más
acordes a los objetivos generales y otros que dan fuerza a ese objetivo específico,
¿Qué pasaría si nos saltáramos esta jerarquía? Pues la intención y formalidad
del objetivo específico perdería ese orden y pasaría a ser algo más general,
alterando el proceso y esa visión que tenemos de nuestra investigación, he ahí
la importancia de tener en cuenta esta jerarquía.
También
vimos algunas herramientas para estructurar mejor estos objetivos, como la
técnica SMART, que plantea que deben ser específicos, medibles, alcanzables,
relevantes y con un tiempo definido. Esto me pareció muy útil porque baja las
ideas a algo más concreto. A veces uno tiene intenciones muy generales, pero no
las aterriza, y ahí es donde se pierden. Y después vimos otras estrategias más,
como el método PICOT, Intervention, Comparison, Outcome y Time.
Luego
hicimos un juego sobre estos temas. Siempre son movidos y entretenidos, porque
obvio todos quieren el premio y al final quedé de tercero, pero igual alcancé al
premio… otra vez gomitas, lo cual no me quejo en lo absoluto porque me
encantan.
Como
en la clase anterior había quedado de último en puntaje, llevé en esta clase
almojábanas para compartir. Siendo honesto no me gustan tanto las almojábanas,
pero cuando las probé me gustaron bastante y por lo que vi a los demás también.
Al
final, el profesor hizo algo que ya es característico y que personalmente
valoro mucho: nos pidió buscar una frase del autor visto en clase, en este caso
Fals Borda, y compartirla sin repetirla. Ese tipo de cierre me gusta bastante,
porque no termina la clase en el momento en que se acaba el tiempo, no es
pararnos, salir del salón y seguir con el día, sino que deja algo abierto. Uno
se va pensando, reflexionando, incluso horas después. En mi caso, la idea de
ser sentipensante se quedó dando vueltas todo el día y, repito, fue algo que me
dejó una huella, siento yo.
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